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martes, 24 de octubre de 2006

César Aira, un descubrimiento

Llegando a la estación de Montgomery he terminado de leer "Cumpleaños" de César Aira, un escritor argentino (1949), con más de treinta obras en su haber. Un descubrimiento al que llego tarde, como casi siempre. Pero qué gozada poder leer ahora sus breves novelas. Tengo a mi lado el que voy a comenzar de inmediato, "Cómo me hice monja". Anda que como me dé ahora por él... Me resulta divertido, culto, extraño, en fin, un tipo que le da la vuelta a las cosas y te alcanza el corazón. Es más, uno de los mejores críticos y más honestos, creo, Ignacio Echevarría, ha dicho de Aira: "el escritor, hoy por hoy, quizá más original y chocante, más excitante y subversivo de la narrativa hispánica". Pues eso.
En "Cumpleaños" cuenta, entre muchas historias, la de un matemático que fue retado en duelo y se pasó toda la noche escribiendo todas sus teorías matemáticas, consciente de que moriría al día siguiente como así fue. Y de ahí, a la novela o a como escribir todo en una sola noche, siempre y cuando te mueras, claro, al día siguiente. Pero muchísimo mejor contado.

lunes, 23 de octubre de 2006

La invitación a café

Hace unos días, al llegar pronto a clase y encontrarme con una compañera, la invité a un café de máquina. Amablemente, declinó la invitación. Dos días después, volví a llegar pronto y me volví a encontrar a la misma compañera. De nuevo la invité a un café de máquina (malísimo por cierto) y de nuevo declinó la invitación. Me contó entonces que estaba en Ramadán. Yo ya sabía que estas fechas son de Ramadán. En la tienda de la esquina de casa, la épicerie, regentada por una encantadora familia marroquí, abundan en estos días los riquísimos dulces a base de almendras, pistacho y otras delicias. Y, cuando le pregunto, su dueño me cuenta los días que faltan para que concluya el ayuno, o que los jóvenes ya no siguen tanto la tradición ("como les pasa a ustedes con la cuaresma", me dice este hombre que vivió varios años en Barcelona). Y a medida que pasan los días, comprueblo a simple vista como adelgaza la mujer del dueño ("pero debería luego mantenerme", me comenta riéndose cuando se lo hago notar).
Mi compañera de clase se llama Zineb y es una algeriana de mediana edad, culta y que habla muy bien francés. Me cuenta que al ayuno se acostumbra uno desde pequeño y que no cuesta tanto como nos pensamos los que jamás hemos probado tal sacrificio. A lo mejor un día lo intento, pero treinta.... Puf.

sábado, 21 de octubre de 2006

Helsinki, qué lejos

De repente, Finlandia me pareció que estaba más allá de la Luna. La causa, la huelga de fin de semana de la compañía Finnair. Alfonso allí. Vuelos cancelados. ¿Cómo llegar a casa desde esa capital de nombre tan atractivo? Tras interminables minutos escuchando que "todas nuestras líneas están ocupadas, le atenderemos a la mayor brevedad" en francés, inglés, incluso a la desesperada, en finlandés, encontramos por fin un vuelo para el domingo, o sea, un día después del previsto, con el que conseguiría llegar a Bruselas. Eso sí, con un recorrido por toda Europa, a saber: Helsinki-Estocolmo (Suecia), Estocolmo-Edimburgo (Inglaterra) y Edimburgo-Bruselas por fin. Salida a las 16 horas de la tarde, creo, y llegada a las 22,30. No me pareció mucho para el recorrido. Menos mal que terminó la huelga y recompusimos el billete. Voló hoy sábado directo Helsinki-Bruselas en el vuelo previsto en un principio. Gracias a este invento de internet sabemos que ya ha aterrizado. Le estamos esperando de un momento a otro.

viernes, 20 de octubre de 2006

Me acuerdo

Me acuerdo del coche deportivo de juguete blanco que siempre guardaba como si fuera un tesoro en la casa de doctor Esquerdo. También me acuerdo de una cámara de fotos diminuta medio estropeada, supongo que sería de mi padre, que tenía escondida junto con el descapotable y con la que jugaba a hacer fotos absurdas. Me acuerdo de la moqueta verde de la habitación y de la ventana, aunque no recuerdo si ésta daba a una pequeña terraza que había en la parte trasera de la casa. Recuerdo la litera que se plegaba contra la pared. Recuerdo que en la habitación no había ninguna mesa de estudio como ahora tienen los niños, creo que tampoco había ninguna silla. Recuerdo que había un salón a la entrada que había sido reconvertido en habitación para mi hermano. Seguía luego un pasillo, con dos habitaciones a la derecha, la de Tere y mi abuela, y la de mis padres. Más allá el comedor. A la izquierda la habitación de mis hermanas mayores y la nuestra, la de mi gemela y mía; el cuarto de baño, otro aseo minúsculo y la cocina, con una estufa de carbón, que daba a una terracita pequeña. Al final del pasillo había un armario, estrecho y profundo, objeto de juegos como el escondite.
Recuerdo ir al colegio en el autobús número 10 y cómo el revisor daba vueltas a una manivela en un aparato por el que aparecían los billetes en un papel muy suave. A veces nos llevaba mi padre en coche, un escarabajo primero, un 1.500 después, y me acuerdo el día en que vimos el coche, lo aparcaba en una calle lateral, con cuatro piedras en lugar de cuatro ruedas. Recuerdo que mi padre exigía que lleváramos las uñas limpias al colegio. Recuerdo a mi madre llegar cargada de la compra. No sé a qué mercado acudía a comprar, pero sí que volvía en metro. La recuerdo también quedándose medio dormida sentada sobre el radiador del comedor y con los brazos apoyados sobre la tele en blanco y negro. Y me acuerdo también de los piropos que le lanzaban los soldados de un cuartel cercano. Me acuerdo de salir al campo los domingos. Ha llovido desde entonces.

miércoles, 18 de octubre de 2006

Tirando, tirando

Acude a mi clase de francés una chica colombiana. Es alta, vital, simpática, divertida. Hoy, mientras bajábamos a tomar un café en el descanso, me ha anunciado que está embarazada. Primera en saberlo. Parecía muy contenta. Lo mejor es que su chico todavía no lo sabe, no por nada especial sino porque quiere darle una sopresa y, claro, ayer por la noche se hizo la prueba y no quiso decírselo entonces. Así que me la imagino preparando una cenita especial esta noche. En realidad ella quería haberle dado la sorpresa el día de su cumpleaños, el pasado 6 de octubre, pero los embarazos es lo que tienen, llegan cuando llegan.
Mientras tomábamos el café hemos hablado un poco de su vida. Acude a la iglesia a pesar de que es una chica que parece de lo más normal (en fin, no tomarlo a mal, es sólo una broma). La anécdota es que nos contaba que en la iglesia suele encontrarse con una española de lo más simpatico y amable y, el otro día, al preguntarla qué tal estaba, nuestra española le respondió: "pues tirando tirando" y nuestra colombiana se pasó toda la misa a punto de estallar de risa porque allá, en su país, "tirando" es literalmente "jodiendo" y la equivocación en el lugar en el que se dio fue de chiste. El lenguaje, en fin, siempre tan divertido. Y tan rico.

martes, 17 de octubre de 2006

Examinando a la profesora

Hoy en la clase hemos tenido una visita muy especial. Ha llegado la directora del centro y se ha sentado en la última fila, lápiz en mano, foleos blancos sobre la mesa. "Una nueva estudiante", he exclamado yo en voz alta para romper el silencio de la clase. Me ha seguido la broma, pero ha permanecido las tres horas atenta a su cometido, que no era otro que el de examinar a nuestra aún inexperta profesora. Pobrecilla. A medida que avanzaba la clase, la veía sufrir, ponerse nerviosa, no dar bien con las respuestas a las preguntas gramaticales que le hacíamos. Miraba a veces de soslayo a su examinadora, rebuscaba en su cuaderno, nos movía de sitio para practicar la conversación y aparentar tener una clase ágil, en movimiento. Un trago.
Y otra cosa: me encanta saber que de vez en cuando alguien sigue este blog y le sirve aunque sea para esbozar una sonrisa. Por tanto, me comprometo a no dejar pasar ni dos días sin escribir.

Sobre César Aira

Terminé de leer los cuentos de Monterroso, qué placer, qué bien escribe, de qué forma tan sencilla muestra los sentimientos. Ahora he cogido uno, "Cumpleaños", de César Aira, recomendación de una buena librera de Cádiz. Acabo de empezar, pero ya en el primer capítulo dice una cosa que me ha llegado al alma. Habla del día de su cumpleaños. Cumple 50. Y de sopetón, dice: " A mi edad no puedo ver sino con espanto las eternidades de tiempo perdido en mi juventud. La falta de método, los desvíos caprichosos, las esperas de nada. Las horas desperdiciadas, los días, los años, las décadas."
Puf, leo esto y me acuerdo de los ratos que pierdo haciendo crucigramas, viendo cualquier tontería en la tele -aunque aquí, la verdad, prácticamente sólo vemos los informativos- en fin, perdiendo el tiempo. Si lo contabilizara como este autor argentino, me saldrían días, quizás años perdidos a lo tonto. Me agobia un poco vivir sin ton ni son.

martes, 10 de octubre de 2006

El vagón del metro

En un vagón de metro belga de cuatro puertas cabemos unas 120 personas como sardinas en lata, entre las sentadas y las que van de pie. Está así indicado en cada cabecera de vagón. Cuando viajo en metro, a primera hora de la mañana, es fácil que convivamos durante unos minutos cerca de cien personas pegadas unas a otras, hombro con hombro, cabeza con cabeza, en ocasiones más cerca de lo que nunca estaremos ni con nuestros mejores amigos.
Somos corteses, nos sonreímos, dejamos pasar a los que van a salir, hacemos un hueco a los que entran, leemos el periódico del que está a nuestro lado, echamos un vistazo al libro que lee el de más allá. Observamos los pendientes de la de enfrente, la corbata del otro, el pañuelo, la bufanda el gorro que no se quita el que va pegado a la puerta; vemos las uñas sucias del vecino, las impecablemente limpias y pintadas de la joven estudiante; escuchamos la música que a todo volumen suena a través de los auriculares del que está a un metro de distancia, participamos en el sudoku que hace el que está sentado; reímos las gracias al bebé que va en la sillita, observamos el peinado afro de la de más allá; atendemos a las canciones de los que se buscan así la vida o las peticiones de ayuda de los que ya no buscan nada; de vez en cuando olemos alguna agradable fragancia, escuchamos las risas de los adolescentes; participamos de la conversación telefónica del funcionario de turno, nos sentimos condescendientes con el bostezo infinito de la trabajadora que vuelve a casa y cómplices con el beso furtivo ante la parada que separa a una pareja; nos estudiamos, nos miramos y si en un momento dado se cruzan las miradas, sonreímos
y cambiamos de posición. Todo ello enriquecido aquí en Bruselas con gente de distintas nacionalidades, etnias y condición. Y llegados a este punto, yo me pregunto: si en una lata de sardinas como queda dicho que es el vagón del metro a las 8 de la mañana, sobrevivimos con tantísima educación y respeto, ¿no podríamos hacer lo mismo en el pueblo, la ciudad, el país, el mundo que, al fin y al cabo, tampoco es tan grande?

lunes, 9 de octubre de 2006

El gato es una gata y se llama Valentine

El gato blanco que veo pasear desde mi ventana por lo alto del muro no es un gato sino una gata y se llama Valentine. Hoy nos han llamado los trabajadores de la oficina de al lado, que tienen a la gatita en regimen de acogida, para pedirnos pasar a nuestro jardín porque la tal Valentine no era capaz de cruzar la tapia que separa una casa de la otra. Y entonces una mujer de mediana edad, alta y guapa, con su traje de chaqueta gris y sus zapatos de tacón, se ha subido por la escalera al muro de tres metros. Y mientras sus compañeros la jaleaban y le hacían fotos para la posteridad, ha recorrido unos metros a gatas, ha conseguido coger a la gatita y se la ha llevado a su jardín, bajo los aplausos del respetable y la divertida expresión, me imagino, de Alfonso.

miércoles, 4 de octubre de 2006

Kurda de Siria

Tengo una compañera en clase que se llama Manal. Es siria. Y también kurda. Miro el diccionario que lleva y es un francés-árabe. No aprendió kurdo en el colegio. En su país como en Irak, Turquía o Irán está prohibido ese idioma. Se habla en casa, en la familia, así que ella no conoce bien el kurdo escrito, sólo el oral, el que pasa de padres a hijos y se sigue manteniendo desde hace tantísimos años, a pesar de las prohibiciones.

lunes, 2 de octubre de 2006

Qué genio Monterroso

Ojo! No he abandonado a Vila-Matas, sólo que a él lo dejo para la noche. En el metro intento leer cosas más breves, así que suelo escoger cuentos o relatos. Otra vez estoy con Monterroso. Me parece genial.
A algunos les parece que leo bastante, pero no es verdad. Minutos de transporte público, minutos de espera en la Academia de Música y minutos por la noche antes de dormir. A lo sumo, una hora diaria. A mí me parece poco porque, además, sí que solemos ir a las librerías y... Hay tanto que nos gustaría leer que acabamos comprando más de lo que somos capaces de digerir. Así que por ahí tengo alguna cosilla más de Zweig, los relatos de Tolstói; La marcha Radetzky, de Joseph Roth (la estupenda librera de Cádiz me dijo que se alegraba mucho de conocer a alguien que no lo hubiera leído y poderlo recomendar, además de que le daba envidia de lo bien que me lo iba a pasar con su lectura); algo más de Coetzee; las biografía de Gil de Biedma, de Cernuda, de Camus, de Ortega y Gasset (la de Gregorio Morán) ; Verdes valles, colinas rojas, de Pinilla o las crónicas de guerra de Grossman. En fin y más y más. Además de alguno de Almudena Grandes, de Joaquín Leguina el último (que utiliza a un amigo nuestro para uno de sus personajes) y de Rosa Regás.
Total, todo esto a cuento de que he tomado la decisión de dejar de leer los periódicos o, al menos, no leerlos en la misma forma que hasta ahora. Seguiremos.

jueves, 28 de septiembre de 2006

Vuelvo con Vila-Matas y el optimismo

Estoy encantada con Vila-Matas. He superado el Mal de Montano y ahora me encuentro en el "Diccionario del tímido amor a la vida" y estoy verdaderamente fascinada ante el autor. Qué cabeza tan bien amueblada. Châpeau!
Tengo un amigo que, cada vez que le escribo con pesimismo sobre este mundo que a veces me parece tan horrible, me recuerda que, hoy en día, hay muchas menos guerras que hace dos, cuatro o siete siglos. Que la gente vive mejor y con más oportunidades a pesar de todo lo que vemos, oímos y leemos y que tal vez sea precisamente esa costumbre que tenemos unos cuantos de intentar estar lo más informados posible lo que nos hace ver sólo una parte de la realidad con la que nos bombardean. Así que pensar que un tercio de la población del mundo está mejorando en todos los niveles, que Sudamérica es "una balsa de aceite comparado con unas cuantas décadas", que Asia está en marcha, pues me anima, la verdad.
Así que, animada como estoy, veo que otra parte del mundo se dedica a sus cosas con mayor o menor fortuna, pero lejos del "ruido político". Y vuelvo de nuevo a sorprenderme ante la capacidad humana para progresar. Ayer, creo, han realizado la primera operación humana en situación de ingravidez. Dentro de un avión Airbus. Todos flotando menos el enfermo, al que se le extirpó un quiste del brazo. La verdad, podrían haber buscado una operación quirúrgica más poética, pero tanto da. Así que, en nada veremos quirófanos en la Luna o en las estaciones espaciales. La ciencia ficción al día.

miércoles, 27 de septiembre de 2006

Ideas para hacerse rico

Andaba yo leyendo los periódicos esta mañana y, como me gusta mirar hasta los anuncios, me he encontrado con uno que me ha dejado atónita. Es de una tal Clínica Kenson que dice: "Empieza a tener ideas que pueden hacerte rico". Ya sólo eso es sospechoso. En fin, el dr. Sorensen de la Peña dice: "Despertar las neuronas a la gente en Kenson es más gratificante que trasplantar un riñón". Patético. Y más abajo: "Muchos cantantes melódicos consiguieron abanodonar sus carreras gracias a este fabuloso método". Esto lo tuve que leer dos veces. Y termina: "Y además sólo esta semana APROVECHA NUESTRA OFERTA. Neuroactívate el hemisferio derecho del cerebro y te regalamos el izquierdo". Hasta aquí hemos llegado. Ya me entró la risa.
Total, ¿verdad?
En el anuncio de El Pais (www.elpais.es) no lo dice claramente aunque incçdica la página web, pero en Internet, sí. Se trata de un divertidísimo concurso de publicidad en prensa(www.notodopublifest.com) para varias marcas como Aldeas Infantiles, Ford o la Asociación de Editores Españoles, entre otros. Para participar, supongo que sólo tienes que ser ingenioso y original. Con premios y demás. Bueno, viendo el periódico, os aseguro que ha sido lo más simpático que me he encontrado en sus páginas. Y por primera vez, la publicidad ha conseguido su propósito. Hasta otra.

martes, 26 de septiembre de 2006

Vila-Matas

Vila-Matas me tiene desconcertada. Me gusta muchísimo cómo escribe, pero me es muy difícil de entender y, en ocasiones, de seguir. Debe ser que yo sí que padezco todavía una grandísima incultura literaria. Pero ahí estoy, siguiéndole todos los días. Continuará.

lunes, 25 de septiembre de 2006

Nuevas lecturas

Terminé "Los detectives salvajes" de Bolaño. Me ha gustado muchísimo. Qué tipo más original y más interesante que debió ser Bolaño. Qué lástima que no pueda seguir maravillándonos con nuevas obras. Ahora leo "El mal de Montano", de Enrique Vila-Matas, otro escritor inquietante y del que quiero leer "Suicidios ejemplares" que no encuentro por ninguna parte. También tengo a medias un estudio de Stefan Zweig sobre Erasmo de Rotterdam. En cuanto lo termine, me voy a visitar su casa, aquí en la Belgique. Para los viajes en metro llevo "Cuentos" de Monterroso, cómo me gusta también el condenado!!!!

sábado, 23 de septiembre de 2006

Una de esquelas

Desde siempre me han llamado la atención las esquelas de los periódicos. Ese último adiós en el que a veces quedamos reflejados. Por serios (el Excmo. Sr. Don Fulanito de tal...) , por sentimentales (gracias por tu cariño...), por imparciales (su esposa, hijos, hijas políticas, nietos y demás familia), por defender determinados principios (con cruz, sin cruz, ruegan una oración por su alma o siempre estarás con nosotros...). Por esta absurda afición, me enteré hace muchos años de la muerte de Juanchi, mi amigo de la infancia; de la de María Luisa, mi mejor amiga del colegio; de la del hermano de Juan Antonio, otro buen amigo de mi adolescencia. Por la misma causa, supongo, hubo otros que se enteraron de la muerte de mi hermano Jesús y me telefonearon para recordar experiencias vividas juntos.
Aquí en Bruselas, se ven reflejadas las diferentes religiones y creencias de los difuntos. Así se distinguen las esquelas de los católicos, de los judíos, de los laicos, o de los que pertenecieron a la masonería. También me llama la atención las numerosas peticiones de los muertos para que los amigos no gasten su dinero ni en flores ni en coronas y lo donen, en su caso, a Fundaciones de lucha contra enfermedades, organizaciones no gubernamentales, asociaciones caritativas o al hospital donde el difunto pasó sus últimos tiempos. No están permitidas las esquelas de personas que colaboraron con los nazis (todavía recuerdo la enorme petición de disculpas a tres columnas en la tercera página de "Le Soir" por haber incluido, por error, una esquela de un alto colaborador próximo al belga León Degrelle -condenado a muerte por nazi y refugiado en España bajo la protección de Franco-).
En nuestro país, gracias a la recuperación de la Memoria Histórica, están proliferando ahora las esquelas en donde se recuerda a los asesinados, fusilados y desaparecidos por los golpistas. Decenas de esquelas que, supongo, responden a un movimiento dirigido con este motivo. Algunas llenas de rencor (lógico), pero otras de una belleza poética digna de su lectura. Así, la de Agustín Pérez Rodríguez, brigada de los carabineros del puesto de Caldelas de Tuy, Pontevedra, que dice: "fusilado por los golpistas el 16 de septiembre de 1936, junto con 10 compañeros del Cuerpo, por defender la legalidad democrática republicana, comandando la resistencia de Tuy desde A Peña da Moura". Y añade: "...reivindicad mi nombre cuando las circunstancias lo permitan, pero siempre por la justicia, no por la violencia..." (carta de despedida a su familia). Y termina: "Tu nieto, Agustín Benito Martínez Pérez, su esposa, tus bisnietos, se enorgullecen de tu ejemplo y honradez". Hay muchas que incluyen a varios familiares (Fulgencio Montero Escudero y Constantino Cortés Romo, hermanos políticos que fallecieron "asesinados por la horda mora del ejército franquista el día 7 de octubre de 1936, en Almorox -Toledo-, en presencia de sus esposas e hijos), o a varios vecinos (Tomás Rodríguez Vigil, dentista de 23 años, al que acompañaron en tan terrible trance Manuel Torrinche Ortiz, de 46 años, zapatero, y Joaquín Fernández Sierra, electricista de 56, fusilados a las 12,30 horas del día 1 de agosto de 1936. Su muerte -se añade en la esquela- precedió en Algeciras a una horrible masacre de más de 300 republicanos de todas las condiciones sociales e ideologías).
Luego hay otras esquelas que dan que pensar. Por ejemplo, lo normal es una esquela de la familia. Si el finado es hombre importante, dos esquelas (una de la familia y otra de la empresa); si es muy importante pues más (dependiendo de las empresas donde haya trabajado), pero la familiar suele ser única (todos como una piña entorno al difunto). Pues bien, a veces te encuentras con casos curiosos. Así el pasado sábado vi cuatro esquelas dedicadas al mismo hombre, todas ellas de miembros de su familia. Tres hijas, tres esquelas. Y una más de la mujer. Todas ellas muy personales y cariñosas, también hay que decirlo. Y entonces yo me pregunto, ¿estará enfadada la familia y cada uno ha tirado por su cuenta?, ¿o es un alarde de poderío, un "y yo más"? Incógnita.

miércoles, 20 de septiembre de 2006

Nuevos compañeros de clase

Como los niños, ya he comenzado de nuevo las clases de francés. Muchos nos conocemos de otros años, como Remo, Anetta, Simona, Liette o Stephanie, pero hay otros nuevos. Una chica algeriana cuyo nombre no recuerdo ahora y más italianos, polacas y griegas. Qué rapidez tienen los jóvenes polacos para aprender el idioma. Como me he apuntado también al curso de français écrit, he descubierto que en la clase, en el nivel 2, tengo a dos compañeras que son... BELGAS. Sí, sí, belgas, y no flamencas sino francófocas, y no mayores que no pudieron ir a la escuela en su niñez. No, una de ellas tiene 23 años y la otra debe ser incluso más joven. Sorprendente, ¿verdad? Así que es verdad que el francés no es un idioma fácil. En fin, en esta clase todo el mundo habla esta bella lengua mil veces mejor que yo, vamos, que parecen belgas todos. Hay otra española que lleva 20 años viviendo aquí. Un señor marroquí muy divertido que idem de idem. También, sorprendentemente, hay un chico inglés, Derek se llama, salvo que ése anda a la par que yo.
En otras clases también veo caras conocidas. Mi amigo Pavel, de Praga, tan simpático como siempre y, cómo no, mi amiga Elisa, tan sevillana, tan buena gente, tan sensible, tan directa y tan jesperiana y astridana, que hoy me ha prestado su teléfono para poder despedirme de mi chico, que se iba a Finlandia.
Lo más divertido hasta el momento fue la experiencia que nos contó ayer el italiano Remo, hablando de los trabajos en cadena. Pues bien, siendo más joven, buscó un curro en una gran pastelería que se fabricaba sus productos en cadena. Su trabajo consistía en observar los grandes pasteles que pasaban a considerable velocidad por una cinta transportadora hacia otro departamento y retirar aquellos que viera defectuosos. La cosa parecía fácil. Yo me lo imagino, con lo responsable que es, todo atento mirando los pasteles correr por la cinta. Así una hora. Ninguno defectuoso. A la segunda hora andaba ya un poco más relajado. Ninguno defectuoso. A la tercera hora comenzó a desesperarse, a echarse hacia atrás en el asiento, a inquietarse. Todos los dulces perfectos. La cuarta hora la pasó aburrido como un mono y, supongo, elucubrando sobre "quienes somos, de donde venimos y a dónde vamos". No retiró ni un sólo pastel. Duró en el trabajo cuatro días.

lunes, 18 de septiembre de 2006

Día sin coches

Verdaderamente, en Bruselas funciona el Día sin Coches, que se celebró ayer domingo. Salvo autobuses, taxis y algún que otro particular, miles de bicicletas y patines invadieron las calles de la ciudad. Era muy agradable ver las principales arterias, generalmente atestadas de coches, limpias de ruido y de humos. Bicicletas para arriba, bicicletas para abajo. Nosotros nos alquilamos dos bicis y salimos los cuatro a dar una vuelta. Una vuelta desde Montgomery, subida por la rue de la Loi, rodeo al Parque de Bruxelles y bajada por la rue Beillard. Paradita para una cerveza en una terraza al aire libre y seguir por el Boulevard Saint Michel, Bron de Castro, avenue des Frères hasta el parque Van Woluwe y vuelta cuesta arriba hasta Montgomery. Hasta la gente me parecía más feliz. Claro que el buen tiempo también acompañó.

viernes, 15 de septiembre de 2006

Piropo

Vuelvo de comprar el pan y los periódicos. Son cerca de las 7,3o de la mañana. Al doblar una calle, observo el edificio en construcción. He visto cómo se ha construido día a día. Ya casi está terminado. En la terraza del segundo piso, sin ventanas toidavía, un par de obreros miran a la calle. Me descubren y me miran sin apartar la vista. Sigo caminando. Sospecho que van a decir algo. En una milésima de segundo vienen a mi cabeza los piropos madrileños, que oía cuando iba de la mano de mi madre y luego mucho más tarde, algunos muy graciosos pero muchos de ellos de dudoso gusto tipo "¡tía buenaaaa!". Burradas o no que no te quedaba más remedio que oír y tragar pues a ver quién era la guapa que respondía a los improperios jaleados en grupito para mayores risas del personal. Me voy acercando al balcón de los obreros. Siguen mirando, han parado de trabajar. Ya está. Efectivamente, uno de los obreros apoya las manos en la barandilla, se dirige a mí, abre la boca y me suelta: "Ça va, madame?". Y yo me oigo decir "ça va, ça va, bonjour". Glups!!!!!!!!!

jueves, 14 de septiembre de 2006

Fuera contaminantes

Cuando leo la historia de Europa, de la segunda guerra mundial, de cómo se llegó a ella, muchas veces me he preguntado: pero, ¿cómo pudo estar la gente tan engañada?, ¿cómo pudieron votar a Hitler, por ejemplo y seguir sus arengas confiando en él? Porque fueron muchos, muchísimos. La explicación la he achacado a veces a la falta de comunicación que existía entonces, entre otros múltiples y complejos factores. Precisamente, los dictadores de todo tipo se hacen con la prensa, radio y televisión en cuanto pueden. ¿Se dejaron engañar los ciudadanos de forma consciente? ¿O ni se dieron cuenta de ello en aquellos precisos momentos?
Viene esto al caso del 11-M madrileño que tanto nos duele. Para mi es inexplicable que personas de la profesionalidad de Victoria Prego, subdirectora de El Mundo, puedan sentirse heridas de que otro periódico, El País, les haya contestado por una vez con su misma moneda. Hoy por la mañana se daba una tertulia televisiva a cuenta de un debate en el Congreso celebrado el día anterior con este motivo, el 11-M, las dudas (?) que el PP tiene sobre la autoría, lo que dicen los periódicos.... Eso es. Lo que dice El Mundo. No sé cuántas páginas, pero sí sé la prioridad dada, a cinco columnas las declaraciones de un imputado, un indeseable llamado Suárez Trashorras, el que robó los explosivos que provocaron 191 muertos y 1.500 heridos. Habla de no sé qué conspiración o golpe de estado, según veo en la tele.
Pues bien, el tipo en cuestión, según Victoria Prego, no merece la más mínima credibilidad, al que no se le puede hacer caso patatín y patatán. En fin...., eso, ¿cómo se come con una entrevista a cinco columnnas? Por favor, a eso yo lo llamo inmoralidad porque está claro que es el periódico el que decide que personajes merecen qué espacio, dependiendo de la importancia del tema, de su fiabilidad y su trayectoria. Por eso, en cultura por ejemplo, se le dan cinco columnas (o cuatro) a las declaraciones de Vargas Llosa o Saramago y cero pelotero a lo que piense Ana Amador que no la conoce ni dios.
Y llegados hasta aquí, me vuelvo a preguntar, ¿cuántos españolitos se estarán tragando toda esta farsa que se han montado entre un periódico -que es incapaz de admitir los errores de su director-, una radio hiriente -que aplaude y paga la iglesia católica y cuyo único objetivo parece ser la confrontación y el odio-, y un partido de la oposición esquizofrénico y paranoico cuyos máximos dirigentes siguen siendo hoy idem en vez de estar en la cárcel o por lo menos en el retirados de todo protagonismo por haber intentado engañar a los ciudadanos con mentiras aún a sabiendas de ello?
Termino. Decepción viendo a la periodista Prego tan defensora de su causa. Y me corroboro en mi decisión tomada hace unos meses de no volver a comprar El Mundo nunca más. Y eso que en su redacción sobreviven buenos amigos míos que escriben bien. Pero lo mío es prescripción facultativa por una vida más sana. Fuera contaminantes!